domingo, 21 de septiembre de 2008

Un vecino de Jaén recorre 135 kilómetros para salvar a una hembra de galgo que estaba abandonada.

Si bien es cierto que no es la época en la que hay más abandonos, son 190.000 los animales que se recogieron de las calles el año pasado. En esta cifra no entran los que se pierden en zonas abandonadas y viven durante años abandonados o los que no logran sobrevivir. Las protectoras no pueden hacerse cargo de todos. Las grandes delegan en las pequeñas para cubrir la mayor parte del territorio. En teoría, cada municipio tendría que tener una perrera y una brigada, aunque sea simplemente por higiene. Las grandes ciudades están cada vez mejor preparadas y cuentan con perreras municipales donde, dependiendo de la localidad, cuidan de los animales durante un periodo de tiempo. Un año de vida Después, si nadie reclama al animal, al cabo de un año se opta por el sacrificio. Una llamada de teléfono soluciona el problema. ¿Pero qué pasa cuando alguien se encuentra con un animal abandonado en una región donde no cuentan con este tipo de instalaciones?
Antonio, un vecino de Martos en Jaén, se considera un fiel amante de los animales y lleva varios años luchando para conseguir que las cosas cambien en España y, sobre todo, en Andalucía. Un buen ejemplo de la situación actual es el de una chica madrileña que veraneaba cerca de Martos, que se encontró con una galga abandonada en una zona de la comarca de las Villas. Llamó a la protectora Evolución y después a SOS Galgos y éstos se pusieron en contacto con Antonio. Éste recorrió 135 km para ayudar al can. Normalmente, es aconsejable intentar ofrecer comida al animal. Aunque por desgracia, como suelen ser víctimas de maltrato no se fían de los humanos. En este caso, la galga no quiso acercarse, «al principio no sabía por qué no quería salir de allí y me llevé un buen mordisco», cuenta Antonio, quien optó por los dardos con anestésicos para calmar al animal. Después de sacarla de su «madriguera», descubrió que «había sido madre y que no quería separarse de la camada. Podría haber muerto, estaba en muy malas condiciones tras el parto y por la falta de comida». Antonio la metió en su coche. Ahora se encuentra en la protectora Evolución, en Madrid. Por su parte, Antonio va a conseguir pronto que se cumpla uno de sus sueños: «Voy a ser el presidente de Amnistía Animal en Jaén, estoy muy contento de empezar esta nueva etapa y de que vayan a confiar en mí».
Fuente:
Periodico La razón
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1 comentarios:

Perséfone dijo...

Admirable.

Realmente increible corriendo los tiempos que corren...

Un abrazo.