sábado, 18 de abril de 2009

Consejos para la convivencia de los perros y los bebes

El perro es un animal social, de manada, que necesita saber que él ocupa un lugar en su ''manada'' siendo su líder su amo.
La aparición de un nuevo ''cachorro'' a la manada  es muchas veces para el perro una razón por la que a él se le ignora, sobre todo por parte de su líder, sientiéndose entonces expulsado de su manada, esta expulsión es una amenaza para el perro y su actitud cambia bruscamente ante el temor de perder a su manada.
Jamás hay que permitir que el perro llegue a este extremo. Hay que seguir atendiéndolo de la misma forma que lo hacíamos antes de la llegada del bebé para así evitar celos, y habrá que presentar al nuevo miembro de la manada.
Mucha gente piensa que es malo que el bebé esté cerca del perro. Nada más lejos de la realidad, mientras el perro esté sano solo traerá a nuestro bebé beneficios. Hará que el niño sea más sociable, que respete la naturaleza y los animales, que sea más extrovertido, más sensible y, cuando sea más mayor, más responsable.
Cuando llegamos con el bebé por primera vez a casa lo mejor es que la madre suelte al bebé para que lo coja otra persona y que salude al perro, que tan en falta la ha tenido durante su estancia en el hospital. La madre después cogerá al bebe, se lo acercará al perro y le dirá ''Mira, este es bebé'' y dejará que el perro lo vea y lo huela, pero nunca que lo chupe.
Respecto a la convivencia, hay varios consejos. Nunca se debe dejar a solas al perro y al bebe, hay que enseñar al niño a no pegar su cara a la del perro, a no tirarle de la cola, a no molestarlo mientras come o duerme, etc. También se recomienda que unos días antes de que el bebé llegue por primera vez a casa se le deje al perro oler cada día una prenda que haya usado el bebé, para que el perro sea capaz de reconocerlo por el olor cuando llegue a casa y no lo considere algo extraño.
Dependiendo del carácter del perro se adaptará al nuevo miembro y comprenderá que en el clan el bebé es jerárquicamente superior a él o será necesario inscribirlo en un curso de obediencia.
Antes de que nazca el bebé hay que hacer que el perro se acostumbre a los nuevos cambios, muebles, y objetos relacionados con el bebé. Debe conocer su cuarto y todo lo que hay en él, y después, si se desea, enseñarle que jamás debe entrar ahí. También hay que procurar durante los primeros meses acariciar al perro siempre que pida atención estando el bebé delante y no regañar al perro en presencia del bebé, para que comprenda que el bebé no supone el desplazamiento del perro y asociará al bebé únicamente con cosas positivas.


Para este tipo de casos recomiendo el diccionario bilingüe perro/español de Vox, en el que vienen multitud de consejos sobre este tipo de cosas.

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