miércoles, 8 de abril de 2009

El olfato y oído de los perros

El olfato
La principal característica de todos los perros es su agudo sentido del olfato, que les permite percibir sensaciones que para nosotros son imposibles de percibir. En esta agudeza olfativa es donde más se diferencian humanos y perros, de echo para las personas este sentido es casi inexistente y para los perros es vital. Estas diferencias están presentes porque las partes de la cavidad nasal y de el cerebro encargadas de procesar los olores son mayores en los perros que en los humanos. Algunos científicos han comprobado que la capacidad olfativa de los perros podría superar un millón de veces a la humana.
Una de las pruebas más destacables es el ''test del portaobjeto'' en el cual un portaobjeto de vidrio era tocado por un humano, tras eso se guardaba junto a otros portaobjetos similares durante seis semanas, tras ello se sacaban los portaobjetos para que el perro los olfatease, siendo este capaz de identificar qué portaobjeto fue tocado por el humano y qué humano fue el que lo tocó.
Esta capacidad olfativa la usan los perros como medio de comunicación, estando este sentido muy refinado, y aprovechándolo los humanos para detectar drogas, o rescatar gente sepultada bajo la nieve o los escombros, tarea aún no realizable por ningún invento humano.
El oído
En el caso de el sonido la diferencia radica en la frecuencia de los sonidos, siendo nosotros incapaces de detectar sonidos ultrasónicos. Si nos remontamos a los antecesores de nuestros amigos canes, los lobos, que no producen ultrasonidos, suelen cazar roedores y los roedores si son capaces de emitir ultrasonidos que los lobos detectan para localizar a su presa, por ello los perros son capaces de detectar un sonido muy débil a una distancia cuatro o cinco veces mayor que las personas, debido a ello los perros necesitan acostumbrarse a ignorar multitud de sonidos urbanos para disminuir su estrés, algunas veces este proceso es lento, sobre todo en los perros más excitables, por ello los perros pueden ladrar ''sin motivo'' humano o se asustan de los rayos y la pirotecnia.

Los perros pueden detectar un sonido débil a una distancia entre cuatro y cinco veces mayor que un ser humano, debido a esta habilidad los perros deben acostumbrarse a ignorar muchos de los sonidos que se producen en el hábitat de los humanos para disminuir su estrés. Algunas veces este proceso de aprender a ‘no oír’ se produce lentamente, sobre todo en perros más excitables. Un ejemplo típico son los ladridos ’sin motivo’ -para el dueño- o la sensibilización que ocurre ante los truenos, que suelen provocar gran temor en los animales.

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