viernes, 24 de abril de 2009

Desordenes de conducta de los gatos.

Aunque los gatos son animales solitarios que necesitan tiempo y espacio para si mismos, suelen presentar desordenes en su carácter si su rutina cambia de forma brusca o si pasan una gran cantidad de horas solos.
Dentro de estas alteraciones entran la agresividad, la hiperactividad y la marca del territorio de forma obsesiva. Esto puede tener causas orgánicas o psicológicas, por lo que necesitaremos un etólogo.
El miedo es una respuesta consciente, racional y emocional ante la cercanía de objetos o situaciones que para el animal resultan peligrosas. Este miedo se exterioriza a través de peleas, agresiones, defecación, micción, temblores o quedándose inmóvil. Si alguna de estas reacciones se muestra de forma desproporcionada podemos tener un caso de fobia. Las fobias son muy difíciles de eliminar. Generalmente estas fobias se relacionan con las tormentas, la pirotecnia y otros sonidos fuertes y las personas y objetos desconocidos.
La ansiedad provoca reacciones similares a las que causan el miedo, pues el gato está sensible y responde de forma exagerada. Se la considera una enfermedad de adaptación y es la raíz de la mayoría de los desordenes de conducta.
Estos desordenes desencadenan conductas de dos tipos. Las orgánicas (dolor, temblores,diarreas...) y de comportamiento (intento de huida, inmovilidad, agresión como defensa...). Lo más común es que marque el territorio con su orina. Con los miedos y fobias podemos anticiparnos, pero la ansiedad no responde a un comportamiento o conductas fijo.
Estos comportamientos son actos que se manifiestan cuando el animal es incapaz de reaccionar a algo. Hay tres tipos. De sustitución, estereotipados y redirigidos.
Los de sustitución aluden a un comportamiento normal pero manifestado fuera de contexto y de forma exagerada, generalmente por la sobre excitación del gato. Si esto no se corta se convierte en una conducta estereotipada, que se repite a pesar de no tener función aparente. En el último nivel está el redirigido, que alude a comportamientos agresivos contra otros animales y en casos muy fuertes contra el dueño.
Estos desordenes de conducta son respuestas a signos presentes en patologías de origen etológico, por lo que no son enfermedades, sino síntomas.
Primero se le debe hacer un examen clínico completo y un análisis de su conducta y comportamiento.
Normalmente hay dos terapias: la farmacológica y la de comportamiento. La primera es más rápida pero la segunda nos asegura resultados más duraderos.
Para poder controlar la salud mental de nuestro gato es importante acudir a un etólogo en cuanto detectemos alguno de los síntomas anteriormente citados para así evitar que se convierta en ansiedad.

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